miércoles, 26 de septiembre de 2007

Al inicio se recurrió a la tecnología alemana

El Universal

Viernes 25 de marzo de 2005

Autor: Jorge Luis Espinoza


A principios del siglo XX, Porfirio Díaz, empeñado en modernizar el país como era su deseo, buscó que el hallazgo de Marconi la radio fuera traído al país, pero los requerimientos del inventor italiano y el alto costo de esa nueva tecnología lo imposibilitaron, aunque por muy poco tiempo.

Enterado del deseo del presidente mexicano, un comerciante alemán de nombre Enrique Schöndube propuso conseguir los aparatos necesarios para la transmisión, pero de manufactura alemana, cuenta Roberto Ornelas Herrera.

El 29 de diciembre de 1900 se haría la primera transmisión y para 1902 ya se estaba trabajando en la primeras estaciones de radio construidas en Santa Rosalía, Baja California, y Cabo Haro, Sonora. "Se trataba de probar cómo funcionaban las transmisiones, mar de por medio y en zonas desérticas. Por eso se escogen esos dos lugares separados por el mar de Cortés".

Para ello, recuerda Ornelas Herreras, de nuevo se recurre a Schöndube y la tecnología alemana, e incluso se traen a dos ingenieros de ese país para que enseñen a los primeros operadores mexicanos. "Los primeros operadores son telegrafistas. Ellos son los que más cerca están de esta nueva tecnología. Lo mismo transmiten en clave morse que a través de la voz".

Entre 1905 y 1907 aparecerán las primeras estaciones portátiles, que con el estallido de la Revolución se multiplicarán por el uso militar que se les da. "Víctoriano Huerta puede ser criticado por todo, pero fue uno de los que impulsó el crecimiento de la radio. Se dio el caso de que cuando los revolucionarios derrotaban a tropas de Huerta, se apropiaron de estas estaciones portátiles".

Y durante esas dos décadas, la radio no tendrá más que ese cometido de transmitir información y la creación de las estaciones de radio en el país estarán a cargo de la entonces Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas.

"Eran estaciones que salían muy caras al principio. Tenían un costo de hasta 60 mil pesos. Había que transportar las grandes antenas y colocarlas en zonas aisladas y remotas. Si pensamos que una gallina valía 5o centavos, veremos que esas estaciones eran onerosas", refiere el historiador.

1 comentario:

Eduardo López dijo...

Esta bien el blog, solo que bastante información